Dios siempre llama a su pueblo a dar pasos de fe antes de mostrar el resultado. A Abraham le prometió una descendencia numerosa cuando aún no tenía hijos; a Israel le habló de una tierra que fluía leche y miel cuando todavía estaban en el desierto; a los discípulos les habló de un Reino que se expandiría por el mundo cuando eran pocos y sin recursos. En todos los casos, la expansión comenzó creyendo lo que aún no se veía.
La fe nos permite avanzar cuando las circunstancias parecen limitadas. Muchas veces esperamos tener todo resuelto para obedecer, pero Dios nos pide confiar primero. La expansión requiere fe porque implica salir de la comodidad, soltar el control y depender completamente de Él. Creer es preparar el corazón y la vida para algo que todavía no está frente a nuestros ojos.

Hebreos 11 está lleno de hombres y mujeres que actuaron por fe. No vieron inmediatamente el cumplimiento total de las promesas, pero caminaron confiando en la fidelidad de Dios. La fe los llevó a moverse, a obedecer y a perseverar. Sin fe, no hay movimiento; y sin movimiento, no hay expansión.
Hoy el Señor nos recuerda que la fe no es pasiva. La fe verdadera produce acción. Nos prepara, nos mueve y nos hace avanzar aun cuando el camino no está claro. Creer es el primer paso para ver.

Permitamos que Dios ensanche nuestra fe. Aun cuando no veamos resultados inmediatos, confiemos en su Palabra. Toda expansión que Dios trae, comienza en el corazón de alguien que decidió creer antes de ver. Lo que hoy se cree con fe, mañana se manifestará para la gloria de Dios.
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Sáenz Peña - Chaco


