“Para los doctores, su salud estaba muy delicada y nos decían que iba a ser muy difícil que pudiera salir de esa situación. Nuestros sobrinos se congregan en la iglesia y nos invitaron, así que vinimos y empezamos a orar, ellos tomaron el aceite de la unción, lo ungieron con el aceite de la unción de pies a cabeza, las paredes, las puertas y ventanas".
"Mi hijo estuvo 22 días en coma inducido, pero para la gloria de Dios, despertó” relata la hermana.



