Jesús, la primicia entre muchos hermanos. Antes solo estaban el Padre, el Unigénito y el Espíritu Santo, pero ahora Jesús es el primogénito entre muchos hermanos (Romanos 8:29). Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. El Padre también te amó a ti; con Jesús nos dio todas las cosas.
Vivir bajo la unción de expansión: hay cambios que tendrán que ocurrir en nuestra mente y en nuestro espíritu, y debemos dejar de ponerle límites a nuestro Dios. Creer que todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

(Zacarías 2:8) Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo. Si alguien te toca a ti, es como si le metiera el dedo en el ojo de Dios ¡Sí que Dios nos protege! Eres amado, eres deseado; tu nombre está escrito en la palma de la mano de Dios. Sí, hay protección de Dios.
Cuando te sientes atacado, tienes quien te defienda; no estamos a la deriva. “Él es nuestra sombra a la mano derecha”. Ese es nuestro Papá Ese es nuestro Dios. No estamos solos; tenemos quien nos cuida, vela por nosotros y nos defiende.
En donde te muevas, Dios va a estar ahí, en el medio. “Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová” (Zacarías 2:10).
Tiempo de liberación y primicias: Es tiempo para liberación de deudas. Dios se va a mover; traerá algo del mundo espiritual al mundo natural y, cuando tú lo siembres, dará fruto (Deuteronomio 15).
Dios va a llenar tus graneros hasta rebosar. La mejor primicia es predicar el evangelio y que más personas conozcan el amor de Jesús. ¡Vidas consagradas a Dios!

En Hechos 2, Pedro da su primer mensaje y ese día llegaron al Señor tres mil personas.
¡Las primicias blindan el año!
Dios no quiere que estés triste (Efesios 4:31). “Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría” (Salmos 30:5).
Dios tiene un mañana glorioso para ti. Y aun en las noches, puedes dormir tranquilo, porque Papá está guardando tu vida.
Cuando nos deleitamos en Él, siempre tendremos mucho por agradecer. Si alguno está triste, póngase a orar. “El Señor irá delante de ti; Él estará contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te acobardes” (Deuteronomio 31:8).
Pastor Robert Acosta, Centro Cristiano de Avivamiento, Resistencia, Chaco


