Hace un año, nuestro hermano Crecencio comenzó a congregarse en el Centro Cristiano de Avivamiento, pasando por un momento muy difícil, con un problema motriz, ya que su pierna se había quebrado hace 16 años en tres partes, estaba en cama, no podía trabajar y, como consecuencia, una había quedado más corta que la otra, lo que le provocaba dolor constante en la pierna y en la columna.