Creo que el cuidado de la lengua amerita que digamos algunas cositas más. No porque el tema se agote rápido, sino precisamente porque nunca se agota. La Palabra de Dios dedica un espacio sorprendentem...
Antes de que la tormenta comenzara, Jesús ya había dado una promesa. No dijo “intentemos” ni “veremos qué sucede”, sino “pasemos al otro lado”. Esa palabra era suficiente para sostener a los discípulo...
Muchas veces creemos que el tiempo sana todas las heridas, pero la Palabra nos enseña que lo que no se resuelve delante de Dios permanece oculto, esperando manifestarse. Hay experiencias, dolores y pe...
Estabas ahí. Roto. Con la fe hecha trizas y el pecho apretado como si ya no cupiera el aire. Suplicabas entre dientes, con lágrimas que ardían más que las heridas.
La fe no espera a ver para alegrarse. En el Reino de Dios, la alegría se adelanta a los resultados. Dios pidió gozo antes de dar expansión, porque la alegría es una declaración de confianza.
Cuando aquella mujer irrumpió en la casa con su frasco de alabastro, lo rompió y comenzó a ungir los pies de Jesús, todos la miraron. Pero no todos con los mismos ojos.
Sara, la esposa de Abraham, nos deja una enseñanza poderosa sobre fe, procesos y promesas de Dios. Su historia muestra que incluso las personas escogidas por Dios también pasan por dudas, espera y mom...
María y José no llegaron a Belén en carroza, llegaron agotados. No tenían una habitación preparada, solo un lugar prestado entre animales. Humanamente hablando, todo parecía incorrecto: el momento, el...