Deuteronomio 4:29 “Sin embargo, desde allí, buscarán nuevamente al Señor su Dios. Y si lo buscan con todo el corazón y con toda el alma, lo encontrarán”.
Dios puede ser hallado en cualquier etapa de tu vida. “Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios…”. “Desde allí” significa desde el punto exacto donde estás hoy: desde tu cansancio emocional, desde tu falta de fuerzas, desde un pecado oculto, desde la frustración o incluso desde la indiferencia espiritual. Dios no te pide que camines primero hacia Él para después ayudarte. Él comienza a obrar en el mismo lugar donde tú decidas volver. Este versículo rompe la mentira de que necesitamos estar “mejor” para acercarnos a Dios. Él no pide un lugar, pide una decisión. Y esa decisión comienza “ahí mismo”, en tu presente.

El encuentro con Dios es una promesa, no una posibilidad. “…lo hallarás…”. Aquí no dice “tal vez”, “quizás”, o “si Dios quiere”. Dice con firmeza: “lo hallarás”. Dios garantiza que quien lo busca genuinamente, lo encuentra siempre. Él no juega a esconderse; su naturaleza es revelarse. Encontrarlo significa: recibir dirección, experimentar paz, ser restaurado por dentro, escuchar su voz, sentir su amor de nuevo. A veces pensamos que Dios está lejos porque no lo sentimos, pero este versículo nos recuerda que el sentimiento no define la presencia, la búsqueda sí. Dios no se mueve por emociones, sino por promesas. Y esta promesa es firme: si lo buscas, lo hallarás.
La clave es un corazón honesto y entregado. “…si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.” Buscar a Dios “de todo corazón” significa buscarlo sin reservas, sin la doble vida espiritual, sin medias verdades. Es abrirle el corazón completamente, con transparencia y vulnerabilidad. Es fácil buscar a Dios “con una parte”: Cuando es conveniente, cuando lo necesitamos, cuando tenemos tiempo o cuando algo nos sale mal. Pero Dios busca a quienes lo buscan con toda el alma, es decir: Con intencionalidad, con entrega, con decisión, con profundidad, con constancia. La sinceridad en la búsqueda atrae la cercanía de Dios. No es perfección, es autenticidad. Él responde al corazón que se rinde, no al que aparenta.
CENTRO CRISTIANO PUERTA ABIERTA
Sáenz Peña - Chaco


