La humildad que engrandece

En un mundo donde se valora la apariencia, el éxito y el reconocimiento, la humildad parece una virtud olvidada. Sin embargo, a los ojos de Dios, la verdadera grandeza nace de un corazón humilde. Jesús, siendo el Hijo de Dios, se hizo siervo. No buscó su propia gloria, sino la del Padre.

 

“Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” 1 Pedro 5:5
 
Ser humilde no significa pensar menos de uno mismo, sino pensar más en los demás. Significa reconocer que todo lo que somos y tenemos proviene de Dios. La humildad abre el camino a la gracia, porque cuando reconocemos nuestra dependencia del Señor, Él puede obrar con poder en nosotros.
 
 
Cuando aprendemos a humillarnos, Dios se encarga de exaltarnos en su tiempo. La exaltación humana es pasajera, pero la honra que viene del cielo es eterna.
 
Por eso es importante RECORDAR QUE LA HUMILDAD NO NOS HACE DÉBILES, NOS HACE FUERTES EN DIOS.
 
ORACIÓN: Señor, enséñame a vivir con un corazón humilde, como Jesús. Que no busque mi propio reconocimiento, sino agradarte a Ti. Líbrame del orgullo y del deseo de sobresalir. Quiero servirte con sencillez y depender siempre de tu gracia. En el nombre de Jesús, Amén.
CENTRO CRISTIANO PUERTA ABIERTA
Saenz Peña - Chaco

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