Ella llegó desde tierras lejanas, cargada de preguntas, riquezas y curiosidad. Había escuchado rumores de un rey cuya sabiduría no parecía humana, de un trono lleno de gloria y de palabras que podían tocar lo profundo del alma.“Cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado… se quedó asombrada.”— 1 Reyes 10:4-5