Tu matrimonio no se rompe por falta de amor… se rompe por falta del tercer cordón

En tiempos bíblicos, un cordón hecho de un solo hilo era frágil. Dos hilos entrelazados eran más fuertes. Pero un cordón de tres dobleces era resistente, difícil de romper, firme ante la tensión. “Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.”— Eclesiastés 4:12

El matrimonio muchas veces se compara con dos personas que se aman. Pero la Biblia revela que la verdadera fortaleza no está solo en el “tú y yo”… sino en el “tú, yo y Dios”.
El primer hilo es el esposo.
El segundo hilo es la esposa.
El tercer hilo es Dios en el centro.


Cuando solo hay dos, cualquier tormenta puede tensar la cuerda hasta romperla: problemas financieros, orgullo, heridas, malos entendidos, cansancio emocional.
Pero cuando Dios está entrelazado en la relación:
• Él sostiene cuando uno se debilita.
• Él corrige cuando el ego quiere ganar.
• Él sana cuando las palabras han herido.
• Él recuerda el pacto cuando las emociones fluctúan.


Un matrimonio sin Dios puede verse estable… pero está expuesto.
Un matrimonio con Dios puede atravesar crisis… pero permanece firme.
El cordón de tres dobleces no significa ausencia de problemas.
Significa resistencia en medio de ellos. Porque el amor humano puede cansarse. Pero el amor que nace de Dios se renueva.

Si Dios es solo invitado ocasional en el matrimonio, el cordón es débil. Pero cuando Él es el centro, el pacto deja de ser solo un contrato emocional… y se convierte en un compromiso espiritual. No se trata solo de amarse. Se trata de entrelazarse con Aquel que nunca se rompe.

Pastor: Abraham González 

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.