Mujer, escucha mi voz, porque he visto tu caminar en medio de la prueba. He visto tus lágrimas cuando nadie te mira, he escuchado tus oraciones cuando todos duermen, y he conocido el clamor silencioso de tu corazón.
Tú pensaste muchas veces que todo estaba perdido, que el cansancio, la tristeza y la batalla habían sido demasiado grandes; pero yo soy el Dios que no llega tarde, el Dios que abre caminos donde no los hay.
Por eso hoy te digo: levántate, porque tu milagro viene y no será detenido.
Cambiaré lo que parecía imposible. Transformaré lo que el enemigo quiso destruir. Restauraré lo que el tiempo quiso robar. Cambiaré destinos.
Donde hubo lágrimas pondré alegría. Donde hubo confusión traeré revelación. Donde hubo enfermedad soltaré sanidad.
Mujer, por causa de tu fe visitaré tu casa. Tocaré el corazón de tu marido. Guardaré el destino de tus hijos. Traeré paz a tu hogar y dirección a tu vida.
Porque tus rodillas dobladas en secreto movieron los cielos.
Tus lágrimas fueron guardadas delante de mí.
Tu fidelidad en medio del dolor no fue en vano.
Prepárate, porque lo que viene para ti es mayor de lo que has imaginado.
Puertas que estuvieron cerradas se abrirán.
Noticias que esperaste por años llegarán.
Milagros que parecían tardar aparecerán de repente.
No temas al pasado, no mires tus errores, no escuches la voz que te acusa; porque yo soy el Dios que restaura, levanta y renueva.
Y muchos verán lo que haré contigo, y sabrán que mi mano estuvo sobre tu vida.
Por eso hoy te digo: Mujer, tu milagro está cerca. Tu tiempo está llegando. Y lo que he prometido, lo cumpliré.