Mi amada y valiente hija:
He visto las veces que tu corazón se ha llenado de preguntas sobre el mañana. He escuchado los pensamientos que te visitan en silencio, preguntándote si serás suficiente, si tomarás las decisiones correctas, si los sueños que guardas en tu interior llegarán a cumplirse. Sé que a veces el futuro parece una montaña inmensa y desconocida, y que el miedo al fracaso intenta convencerte de que no avances.