Dios te escribió una carta

Mi amada y valiente hija:
He visto las veces que tu corazón se ha llenado de preguntas sobre el mañana. He escuchado los pensamientos que te visitan en silencio, preguntándote si serás suficiente, si tomarás las decisiones correctas, si los sueños que guardas en tu interior llegarán a cumplirse. Sé que a veces el futuro parece una montaña inmensa y desconocida, y que el miedo al fracaso intenta convencerte de que no avances.

 

Pero hoy quiero recordarte algo que necesitas escuchar: el futuro nunca ha estado fuera de mis manos.
Antes de que dieras tu primer paso, yo ya conocía el camino. Antes de que enfrentaras tus primeras dudas, yo ya había preparado gracia para sostenerte. No te he traído hasta aquí para abandonarte a la incertidumbre. Cada capítulo de tu historia está siendo tejido por mis manos con un propósito que supera lo que hoy puedes comprender.
 
Sé que temes equivocarte. Temes invertir tu corazón y no obtener lo que esperabas. Temes fallar y sentir que has perdido el tiempo. Pero, hija mía, el fracaso no tiene el poder de definirte. Ningún error puede borrar el valor que puse en ti. Ninguna puerta cerrada puede impedir los planes que he diseñado para tu vida.
 
A veces creerás que has llegado al final cuando en realidad estarás frente a un nuevo comienzo. Habrá momentos en los que las cosas no sucedan como imaginabas, pero incluso entonces estaré obrando a tu favor. Lo que hoy llamas retraso, yo puedo convertirlo en preparación. Lo que hoy parece una pérdida, yo puedo transformarlo en aprendizaje. Lo que hoy te causa temor, mañana será parte del testimonio que fortalecerá tu fe.
 
No permitas que el miedo al futuro te robe la paz del presente. No te pido que conozcas cada respuesta ni que tengas todo bajo control. Te pido que camines tomada de mi mano. Un paso a la vez. Un día a la vez. Una decisión a la vez.
 
Cuando la ansiedad intente mostrarte escenarios que aún no existen, vuelve tu mirada hacia mí. No habito en las posibilidades catastróficas que imaginas; habito contigo aquí y ahora. Mi presencia será suficiente para cada desafío que encuentres en el camino.
 
Quiero que guardes esta promesa en tu corazón y la repitas cuando el temor quiera paralizarte: "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia." — Isaías 41:10
 
Descansa, hija mía. El mañana no depende de tu perfección, sino de mi fidelidad. No necesitas cargar con el peso de conocer todo el camino. Yo voy delante de ti, abriendo puertas, enderezando senderos y sosteniéndote cuando tus fuerzas parezcan insuficientes.
Confía. Lo que está por venir no está gobernado por tu miedo, sino por mi amor.
Con amor eterno y fiel,
Tu Padre Celestial
 
Publicación de Cartas de Dios

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.