¿Y si todo lo que estás viviendo es parte de un proceso?

Seamos honestos… hay días en los que te sientes roto. Sin ganas. Sin dirección. Sin fuerzas para seguir fingiendo que todo está bien. Y en medio de eso, te preguntas:“¿Qué hice mal?”“¿Por qué me pasa esto a mí?” Pero no todo lo difícil es castigo. Algunas veces… es entrenamiento.

Ver Santiago 1:3-4 “La prueba de vuestra fe produce paciencia…para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.” Dios no siempre te saca del proceso, porque hay partes de ti que solo se forman en la presión. La paciencia no nace en la comodidad. El carácter no crece en lo fácil. La fe no se fortalece cuando todo está bien. Se forma aquí… en lo incómodo, en lo incierto, en lo que duele.

 
 
No te mientas: esto es duro. Pero tampoco te equivoques: esto tiene propósito.
Porque si decides no rendirte, lo que hoy te está desgastando… mañana te estará sosteniendo.
Y vas a mirar atrás y entender: “No era el final… era el proceso que Dios estaba usando para hacerme más fuerte de lo que imaginaba.”
 
Fuente: Generación Escogida

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.