El “casi” te emociona, pero no te transforma…

Hay personas que viven en el territorio del “casi” casi sirven, casi obedecen, casi perdonan, casi sanan, casi vuelven a los caminos de Dios, casi alcanzan el propósito para el cual fueron llamados y lo más triste no siempre es caer; sino quedarse a un paso de lo que Dios tenía preparado… Salmo 73: Por poco me resbalaron mis pies; casi se deslizaron mis pasos.
 
Asaf dijo por poco resbalaron mis pasos; no cayó, pero estuvo peligrosamente cerca… El enemigo no siempre necesita destruirte; a veces le alcanza con detenerte en el “casi” porque sabe que una persona que persevera llega a la meta, pero una que se conforma con el “casi” jamás experimentará la plenitud de lo que Dios tiene para ella.
 
Agripa casi se convierte; después de escuchar el testimonio de Pablo, respondió: “Por poco me persuades a ser cristiano…Estuvo cerca, entendió el mensaje, sintió el peso de la verdad, pero el “casi” lo dejó exactamente adonde estaba…Y así hay gente que siente la presencia de Dios, llora, se quebranta, pero no termina de rendirle su vida por completo…El “casi” te emociona, pero no te transforma…Las lágrimas pueden humedecer los ojos, pero solo la rendición cambia el corazón.
 
El pueblo de Israel “casi” entra; cuando este pueblo salió de Egipto vio milagros, el mar abrirse, vio caer maná del cielo; pero muchos murieron antes de entrar a la tierra prometida y vemos que no pudieron entrar a causa de la incredulidad…
 
Hay personas que van a la iglesia, escuchan palabra, ven milagros, pero siguen dando vueltas en el desierto espiritual…Por eso no es suficiente con acercarse a la puerta hay que entrar, no basta con sentir a Dios; hay que decidir seguirlo…Agripa estuvo a un paso del cambio, pero un paso que nunca se da sigue siendo una gran distancia.
 
 
Publicación de Alejandra Betancourt

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