Asaf dijo por poco resbalaron mis pasos; no cayó, pero estuvo peligrosamente cerca… El enemigo no siempre necesita destruirte; a veces le alcanza con detenerte en el “casi” porque sabe que una persona que persevera llega a la meta, pero una que se conforma con el “casi” jamás experimentará la plenitud de lo que Dios tiene para ella.



