Dios va en serio

Vivimos en un mundo donde las promesas se rompen fácilmente. Prometemos cosas a nuestra familia, a nuestros amigos o incluso a nosotros mismos, y muchas veces esas palabras se las lleva el viento. Prometemos cambiar, prometemos estar, prometemos amar… pero la vida, las circunstancias o nuestra propia debilidad hacen que no podamos cumplir todo lo que decimos.

Sin embargo, Dios no es así. Cuando Él promete, Él cumple. Su palabra no depende de las circunstancias, ni del tiempo, ni de nuestra fidelidad. Cada promesa de Dios tiene un sello eterno, porque proviene de un Dios que no puede mentir.

 Lucas 1:37 (NTV): “Pues la palabra de Dios nunca dejará de cumplirse.”

A veces llegamos a momentos del año —o de la vida— donde miramos atrás y pensamos: “Señor, dijiste que lo harías, pero no ha pasado nada.” Y en esos silencios, Dios vuelve a recordarnos que su palabra nunca falla. Puede que haya pasado mucho tiempo desde que escuchaste una promesa de parte de Él. Puede que te aferres a una palabra que parece no tener cumplimiento, y que las dudas te visiten una y otra vez. Pero el cielo no olvida lo que Dios dijo.

 

Recordá a Abraham: murió sin ver a su descendencia numerosa, sin ver la tierra prometida conquistada… pero todo lo que Dios le dijo, se cumplió en su tiempo. Porque el cumplimiento de la promesa no depende del hombre, sino del Dios que la hizo. Cuando Dios habla, la eternidad se pone en marcha. Y aunque no entendamos los tiempos, Él siempre cumple. No a destiempo, no antes ni después… sino en el momento exacto que servirá para su gloria y para nuestro bien.

 

Dios no es un hombre para mentir ni para olvidar lo que ha dicho. Si Él te prometió algo, podes descansar: se cumplirá. Aunque parezca que el tiempo corre y nada sucede, su palabra sigue viva, activa y en camino hacia tu cumplimiento.

ORACIÓN: Señor, gracias porque tus promesas no fallan. Aunque mis ojos no vean, mi corazón cree que tu palabra se cumplirá. Ayúdame a esperar con fe, sabiendo que tus tiempos son perfectos y que cada promesa tuya se cumplirá en mí, porque tú nunca fallas. Amén.

CENTRO CRISTIANO PUERTA ABIERTA
Sáenz Peña. Chaco.

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