Pedro, boga mar adentro

Hay palabras de Jesús que parecen pequeñas, casi escondidas… pero que cargan un peso eterno. Pasamos por encima de ellas, como quien camina apurado por una playa sin darse cuenta de que está pisando perlas.

 

A mí me ocurre seguido: ciertas expresiones que casi nadie nota, me detienen, me conmueven… porque estoy convencido de que nada de lo que Dios dejó escrito es relleno. Todo tiene un propósito. Todo tiene un mensaje. Todo tiene vida.
 
Una de esas frases es la que Jesús le dijo a Pedro aquella mañana cansada, frustrante, cuando no habían sacado ni un solo pez. Jesús lo mira —yo me imagino los ojos de Jesús mirándolo con cariño y desafío a la vez— y le dice: “Pedro… boga mar adentro.” Lucas 5:4). Tres palabras.
 
Pero detrás de esas tres palabras hay un universo entero. Antes de seguir leyendo, te invito a hacer un pequeño ejercicio: ¿En qué parte de tu vida sentís que estás “en la orilla”? ¿En qué área estás remando siempre en lo mismo, cansado, sin resultados, sin pesca?
Allí… justo allí… Jesús te está diciendo hoy: “Boga mar adentro.”
 
¿Qué significa literalmente?
La palabra “boga” viene de bogar: remar, avanzar, empujar la barca hacia aguas profundas. Jesús no le dice: “Pedro, espera que yo haga el milagro”. No. Le dice: “Rema. Avanza. Métete más profundo.” Y en lo espiritual, esta frase es un océano.
 
 
Les dejo cuatro conclusiones:
1. UN LLAMADO A DEJAR LA ORILLA Y ENTRAR EN LO PROFUNDO.
La orilla es cómoda. La orilla es conocida. En la orilla uno no corre riesgos.
Pero Jesús nunca llamó a nadie a vivir en la orilla.
“Boga mar adentro” significa: Deja lo superficial. Sal de la comodidad. Profundiza en la fe… que ahí es donde ocurre lo verdadero.
 
2. OBEDECER, AUNQUE LA LÓGICA DIGA LO CONTRARIO.
Pedro tenía argumentos para decir “No”. Tenía el cuerpo cansado, las redes vacías y la frustración a flor de piel. Sin embargo, pronuncia esa frase que cambió la historia: “Maestro, en tu palabra echaré la red.”
Y por esa obediencia ilógica, cosechó una pesca sobrenatural. A veces Dios nos pide cosas que no encajan con nuestros cálculos. Y sin embargo… es allí donde Él se glorifica.
 
3. UN LLAMADO A SALIR DE LA COMODIDAD
Mar adentro no es seguro. No es estable. No es fácil. Pero es el territorio donde ocurren los milagros, y donde la fe deja de ser teoría para convertirse en experiencia.
Muchos cristianos viven años enteros cuidando la orilla, acomodando la orilla, decorando la orilla… y Jesús sigue diciendo: “Mar adentro está tu crecimiento.”
 
4. LA ANTESALA DE UN NUEVO PROPÓSITO
Este milagro fue el preludio de algo mayor. Después de la pesca abundante, Jesús le dice a Pedro: “Desde ahora serás pescador de hombres.” Qué impresionante: Antes de darle un llamado, Jesús lo llevó a lo profundo. Antes de confiarle un propósito, Jesús le mostró su poder. “Boga mar adentro” fue el comienzo de una vida completamente nueva para Pedro.
 
En resumen: Esta frase es más que una indicación náutica. Es una invitación del cielo.
Un llamado a dejar la fe cómoda y entrar en la fe viva.
Un llamado a obedecer cuando no entendemos.
Un llamado a profundizar cuando querríamos quedarnos en la orilla.
Un llamado a entregarle a Dios nuestras redes vacías para que Él escriba un milagro.
Si hoy te sientes cansado, frustrado, o con redes vacías…
Jesús sigue pronunciando la misma frase que cambió la historia de un pescador galileo: “Boga mar adentro.”
No es una orden dura.
Es una invitación tierna.
Es Jesús diciéndote: “Ven conmigo… que en lo profundo tengo algo preparado para vos.”
 
Por Marcelo Laffitte

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