Ella no se defendió... solo adoró

Cuando aquella mujer irrumpió en la casa con su frasco de alabastro, lo rompió y comenzó a ungir los pies de Jesús, todos la miraron. Pero no todos con los mismos ojos.
Algunos vieron una pecadora. Otros vieron un desperdicio. Pero ella... solo veía a Jesús.
Mientras ella lloraba y adoraba, otros criticaban: "Si Él fuera profeta, sabría quién es la que lo toca..." "Ese perfume podía venderse y darlo a los pobres..." Juzgaron su pasado. Menospreciaron su ofrenda.
 
Pero ella no respondió... no se defendió. Ella no discutió con nadie. No explicó nada. No trató de limpiar su nombre.
 
Porque cuando entiendes que tu adoración es para Jesús, no pierdes el tiempo respondiendo a los hombres.
 
Ella siguió adorando... y Jesús fue quien habló por ella. Hay gente a la que le molesta tu adoración... Hay quienes siempre tendrán algo que decir de tu pasado, tu ofrenda o tu entrega.
Pero no olvides esto: Tu trabajo no es defenderte... tu trabajo es seguir adorando. El que te defiende es Jesús.
 
Cantares 4:1

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