Era octubre de 1984 y yo ya tenía diseñado en mi cabeza el periódico cristiano El Puente.La idea era bastante osada para aquellos años: crear un medio cristiano que estuviera abierto a todas las denominaciones. Hoy puede parecer algo absolutamente normal, pero entonces mezclar en las mismas páginas noticias de pentecostales y no pentecostales era, para algunos, casi una misión imposible. Antes de lanzarme decidí hacer algo razonable: consultar a quienes sabían más que yo.