Testimonio: Camila servía a Dios, pero se estaba alejando de Él...

Todos necesitaban a Camila en la iglesia, pero nadie preguntaba cómo estaba. Camila era de esas personas con las que siempre se podía contar. Si faltaba alguien en alabanza, ella cubría el puesto. Si había una actividad, ella llegaba antes. Si alguien necesitaba ayuda, ella encontraba la manera.

 

En la iglesia todos sabían que podían contar con Camila, pero Camila estaba agotada. Llegaba a su casa sin fuerzas. Le costaba concentrarse cuando intentaba orar y hacía tiempo que no abría la Biblia sin estar preparando algo para un ministerio. Aun así, cada vez que alguien le pedía ayuda, decía que sí. Había aprendido a estar disponible para todos, menos para ella misma. Sus pastores le escribían para preguntarle si estaría el domingo, si podía cubrir un turno o si alcanzaría a llegar al ensayo. Pero casi nunca le preguntaban cómo estaba...
 
Y Camila comenzó a sentir algo que le daba vergüenza admitir: Si dejaba de servir por un momento, ¿alguien notaría que ella también necesitaba ayuda?
Un domingo, mientras cantaba sobre descansar en la presencia de Dios, sintió que ya no podía más. Cantaba sobre una intimidad que llevaba meses descuidando. Hablaba de permanecer en Jesús, pero vivía corriendo de una responsabilidad a otra. Estaba haciendo tantas cosas para Dios que había dejado de detenerse para estar con Dios.
 
Esa noche, Camila se sentó en su habitación y lloró. No estaba cansada de Jesús, estaba agotada de vivir como si todo dependiera de ella. Por primera vez en mucho tiempo, solo oró: «Señor, estoy cansada. He estado sirviendo en tu casa, pero siento que me he olvidado de estar contigo». Camila comenzó a entender que su valor no dependía de cuántas veces dijera que sí.
 
Empezó a poner límites, a pedir apoyo y a recuperar espacios de oración y lectura de la Palabra que ya no eran por obligación. También tuvo que aceptar algo difícil: No podía cuidar de todo el mundo mientras fingía que ella estaba bien.
Jesús no llamó a sus discípulos solamente a trabajar para Él. También los llamó a permanecer en Él.
 
Porque puedes seguir asistiendo, cantando, organizando, ayudando у aun así necesitar detenerte y volver a tu primer amor. Dios no te llamó solamente a trabajar para Él. Te llamó a caminar con Él. «Separados de mí nada podéis hacer». — Juan 15:5. 
No permitas que tu servicio en la iglesia ocupe el lugar de tu intimidad
 
Publicación de Cantares 4:1

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.