Testimonio: Sarah no se rindió, siguió orando

La oración de una esposa que se negó a rendirse. Durante años, una mujer llamada Sarah oró por su esposo. Él había perdido completamente el interés por Dios y, aunque ella seguía asistiendo a la iglesia, él prefería mantenerse distante.

 

Una noche, después de una discusión particularmente difícil, él entró a la iglesia con ella. No quería participar. Simplemente se sentó. Pero durante el momento de oración, algo cambió.
Sarah se acercó, puso su mano sobre su hombro y comenzó a orar por él. Él agachó la cabeza y, después de unos minutos, comenzó a llorar. Finalmente dijo:
—Dios, llevo demasiado tiempo huyendo de ti.
Aquella noche no se solucionaron todos sus problemas. Pero fue el comienzo de un proceso.
 
Comenzó a leer nuevamente la Biblia, volvió a congregarse y poco a poco reconstruyó su relación con Dios y con su familia.
Años después, cuando le preguntaron qué había provocado aquel cambio, respondió: “Mi esposa nunca intentó obligarme a creer. Simplemente siguió orando por mí hasta que yo mismo quise volver.”
 
 
Hay personas por las que quizá llevas meses o años orando. No te desesperes porque todavía no ves el resultado. Dios también trabaja en los corazones en silencio.
Y recuerda:
 “La oración eficaz del justo puede mucho.” — Santiago 5:16
A veces, mientras tú ves a una persona perdida, Dios ya está preparando el momento en que volverá a encontrar el camino. 
 
Publicación de Generación Escogida

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