Anoche, Hilda y yo compartimos una cena sencilla en casa con dos matrimonios amigos. Fue una charla amena, de esas que comienzan livianas y, sin proponérselo, terminan tocando temas profundos. En un momento de la noche, uno de ellos nos hizo una pregunta tan honesta como directa: ¿A qué atribuimos la armonía que se nos nota después de tantos años juntos?