Nada podrá detener a quien Dios decidió bendecir

Hay personas que te miran a los ojos y sonríen… pero en su corazón esperan verte caer. Te aplauden en público, pero en silencio desean que lo que emprendas no prospere.

 

Pero lo que ellos no entienden es que tu fuerza no viene de la aprobación humana, viene de algo mucho más alto. 
Porque mientras algunos murmuran en secreto, Dios está trabajando en silencio a tu favor.
Mientras otros desean tu tropiezo, el cielo ya decretó tu respaldo.
No es tu fama, no es tu fuerza, no es tu estrategia… es la gloria de Dios cubriendo tu simpleza, tu fe y tu obediencia.
 
Y cuando Dios respalda a alguien, ni la envidia, ni la hipocresía, ni las maldiciones ocultas pueden detener lo que Él decidió bendecir.
“Bendeciré a los que te bendigan, y maldeciré a los que te maldigan.”— Génesis 12:3 (NVI)
 Pastor Manuel Bireni

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