Testimonio: Restaurados para Restaurar

Cuando Andrés y Valeria subieron a esa plataforma, no lo hicieron como una pareja perfecta… sino como una pareja restaurada. Años atrás, su matrimonio estaba al borde del divorcio. Las discusiones eran constantes, el orgullo más fuerte que el amor y el silencio más profundo que cualquier herida. 
 
 
Por fuera sonreían en la iglesia; por dentro estaban rotos. Andrés se había enfriado espiritualmente. Valeria se sentía sola aun viviendo bajo el mismo techo.
Una noche, después de una discusión que parecía definitiva, Andrés salió de casa con la decisión de no volver. Pero en el camino, estacionó el auto y comenzó a llorar como no lo hacía desde niño. No fue un sermón lo que lo detuvo… fue una oración que su esposa había hecho días antes: “Señor, aunque mi matrimonio esté muriendo, yo no voy a dejar de creer que Tú puedes resucitarlo.”
 
Dios empezó a trabajar primero en el corazón de Andrés. No cambió la situación de inmediato; cambió su corazón. Regresó a casa, pidió perdón sin excusas, buscó consejería pastoral y ambos decidieron empezar de nuevo, esta vez poniendo a Dios en el centro y no como invitado ocasional.
 
El proceso no fue instantáneo. Hubo lágrimas, terapia, conversaciones incómodas y decisiones firmes. Pero poco a poco, lo que estaba fracturado comenzó a sanar.
 
Años después, ese mismo matrimonio que estuvo a punto de romperse estaba de pie frente a una congregación contando su historia. No para presumir fortaleza, sino para testificar del poder restaurador de Dios.
 
Porque el verdadero milagro no fue que no se divorciaran… El verdadero milagro fue que aprendieron a amarse como Cristo ama: con paciencia, perdón y compromiso.
 
Y cada vez que comparten su testimonio, alguien en el público decide no rendirse. Alguien cancela una cita con el abogado. Alguien vuelve a orar por su esposo. Alguien pide perdón por primera vez.
 
Enseñanza: Dios no solo sana cuerpos, sana matrimonios. No solo levanta enfermos, levanta familias. La Biblia dice en Eclesiastés 4:12: "Cordón de tres dobleces no se rompe pronto."
 
 
Cuando el esposo, la esposa y Dios caminan juntos, lo que parecía imposible se vuelve testimonio. Que nuestro dolor no sea en vano. Que nuestra restauración sea esperanza para muchos.

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.