Muchos jóvenes creen que todo en la vida puede esperar. Que siempre habrá tiempo para corregir, cambiar o empezar de nuevo. Pero la verdad es que cada decisión deja una huella.
Hay heridas que nadie ve. Palabras que marcaron. Traiciones que dolieron más de lo que imaginabas. Momentos que endurecieron poco a poco tu corazón. Y sin darte cuenta empezaste a protegerte…
A veces pensamos que si no hacemos algo, la batalla está perdida. Y me quedo pensando…¿Y si hay peleas que Dios ya está librando mientras nosotros ni siquiera lo vemos?
David era solo un pastor de ovejas. Ni su propia familia lo consideró importante. E ntonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son estos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas...
Y que no todos los que dicen “amigo” quieren verlo crecer. Un hijo puede tener valores, educación y sueños… pero una mala compañía puede destruirlo en segundos.