No era amada... pero el Cielo la estaba mirando con compasión

Esa es Lea, la Madre de Simeón. La historia de Lea duele. Jacob llegó a Padán-aram huyendo, y se enamoró perdidamente de Raquel, la hija menor de Labán. Trabajó 7 años por ella, que le parecieron pocos días por el amor que le tenía. Pero la noche de la boda, Labán lo engañó y le entregó a Lea, la hija mayor, de ojos delicados.

 

A la mañana siguiente, Jacob se sintió traicionado. Amaba a Raquel, no a Lea. La Biblia lo dice con crudeza: “Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea”. Lea vivía en la misma casa que su esposo, pero se sentía invisible.
 
Y aquí ocurre uno de los versículos más hermosos y tristes de Génesis: “Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril”.
Dios no miró el rostro de Jacob, miró el corazón roto de Lea.
 
Lea quedó embarazada y dio a luz a Rubén, y dijo: “Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora, por tanto, me amará mi marido”. Pero Jacob no la amó más. Quedó embarazada otra vez.
 
Y cuando nació su segundo hijo, le puso Simeón, que significa “Dios ha oído”. Y Lea declaró: “Por cuanto oyó Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también éste”.
 
Simeón no nació de una noche de amor, nació de una noche de lágrimas escuchadas por Dios. Cada vez que alguien gritara “¡Simeón!”, estaría recordando que Dios oye a la mujer no amada, a la rechazada, a la que llora a escondidas.
 
Lea nunca logró el amor completo de Jacob en vida, pero Dios le dio algo más grande: de ella vendría Judá, de donde vendría Cristo, y de ella vendría Leví, la tribu sacerdotal. Fue enterrada con Jacob en la cueva de Macpela, como su esposa honrada.
 
Si hoy te sientes menospreciada, recuerda a Lea. Dios oyó. Dios ve. Y Dios te da hijos, propósito y legado.
CITAS BÍBLICAS
Génesis 29:16-35
Génesis 49:31
 
Publicación de Personajes de la Biblia

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