En Éxodo 28, Dios da instrucciones precisas sobre la vestimenta del Sumo Sacerdote. Sobre su pecho debía llevar un pectoral de oro con doce piedras preciosas que representaban a las doce tribus de Israel. Pero dentro del doblez de ese pectoral, justo sobre su corazón, Dios le ordenó colocar dos objetos envueltos en el misterio más absoluto: el Urim y el Tumim (cuyos nombres significan "Luces" y "Perfecciones").
La Biblia no explica de qué material estaban hechos, pero sabemos exactamente para qué servían. Cuando la nación enfrentaba una crisis nacional—como ir a la guerra contra un enemigo superior, descubrir a un traidor o tomar una decisión de estado—el Sumo Sacerdote no reunía a un comité de expertos. Entraba a la presencia de Dios y consultaba el Urim y el Tumim. Las piedras emitían luz, brillaban o se oscurecían de manera sobrenatural, transmitiendo el "SÍ", el "NO" o la dirección exacta del Espíritu de Dios, con una precisión del 100%.
En el Nuevo Pacto, ya no necesitamos piedras místicas, ni sacerdotes con pectorales de oro. El velo fue roto. Ahora, el Espíritu Santo literal, el autor de la luz y la perfección, hace morada permanentemente dentro del corazón de cada creyente.

Cuando enfrentas decisiones aterradoras—renunciar a un trabajo, casarte, mudarte de ciudad o hacer una inversión—no tires una moneda al aire ni dependas únicamente de la lógica humana. Tienes acceso directo al "Urim y Tumim" espiritual. Si te aquietas en oración, el Espíritu Santo iluminará tu conciencia con paz (un sí) o pondrá una pesadez innegable en tu espíritu (un no). No operes en la oscuridad, tienes el GPS del universo dentro de ti.
Publicación de Fe y Esperanza


