Dios no solamente nos salvó; también nos llamó, nos capacitó y puso una misión en nuestras manos.Pablo entendió que no alcanzaba con comenzar bien. Había que permanecer, servir y terminar la carrera.
Hechos 20.24: Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús.
Habrá momentos de cansancio, oposición o dificultad. Pero una temporada difícil no significa que debamos abandonar aquello que Dios nos confió.
Pablo pudo decir al final:2 Timoteo 4.7: He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
PELEAR → TERMINAR → PERMANECER.
- No solamente recibas el llamado: cumplilo.
- No solamente tengas dones: usalos.
- No solamente comiences: permanecé.
Mientras Cristo no vuelva, todavía hay personas que alcanzar, discípulos que formar, generaciones que preparar y lugares donde llevar el Evangelio.
Hasta que Él vuelva, nuestra misión continúa. Que nos encuentre haciendo aquello para lo cual nos llamó.