Efesios 1:13 declara: “…habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.”
Escucha esto porque es profundo: En tiempos antiguos, un sello hablaba de propiedad, identidad, autoridad y autenticidad. Cuando algo llevaba el sello de un rey, estaba declarando públicamente a quién pertenecía y bajo qué autoridad estaba. Por eso el Espíritu Santo no solamente vino para que sientas Su presencia.
VINO PARA MARCAR TU VIDA.
Hay una marca espiritual sobre aquellos que verdaderamente pertenecen a Cristo. Y esa marca no se demuestra solamente gritando, profetizando, predicando o hablando en una plataforma.
EL SELLO SE MANIFIESTA EN EL FRUTO.
Porque puedes tener micrófono sin tener carácter. Puedes tener dones sin madurez. Puedes tener seguidores sin tener intimidad. Puedes impresionar a las personas y todavía vivir lejos del corazón de Dios. Pero cuando el Espíritu Santo ha sellado tu vida, comienza a transformar lo que nadie ve. Tu manera de pensar cambia. Tu manera de reaccionar cambia. Tus deseos comienzan a cambiar. Lo que antes tolerabas comienza a incomodarte. Lo que antes alimentaba tu carne comienza a perder fuerza.
Porque EL ESPÍRITU SANTO NO SOLAMENTE TE VISITA; TE TRANSFORMA.
Y quiero profetizarle esto a alguien: Has atravesado temporadas donde intentaron borrar tu identidad. Te rechazaron. Te señalaron. Te hicieron sentir que habías perdido tu lugar. Pero los hombres pueden cerrarte puertas y quitarte posiciones…
LO QUE NO PUEDEN QUITARTE ES EL SELLO QUE DIOS PUSO SOBRE TU VIDA.
El infierno puede reconocer tus debilidades, pero también sabe que perteneces a Cristo. Por eso no confundas una temporada difícil con abandono de Dios. SIGUES SELLADO. En el valle, sigues sellado. En medio del proceso, sigues sellado. Cuando nadie reconoce tu llamado, sigues sellado. Cuando no tienes plataforma, sigues sellado. Porque tu identidad nunca dependió de quién te reconociera en la tierra, sino de QUIÉN TE SELLÓ DESDE EL CIELO.
Y Efesios 4:30 dice que fuimos sellados para el día de la redención.
Esto significa que el sello también apunta hacia una promesa: DIOS TODAVÍA NO HA TERMINADO CONTIGO. No permitas que una temporada te haga olvidar a quién perteneces. Hay una marca sobre tu vida. Hay una presencia dentro de ti. Hay una promesa sobre ti.
ERES PROPIEDAD DE CRISTO Y LLEVAS EL SELLO DEL ESPÍRITU SANTO.
Publicación de Dios De Los Milagros


