Señor… unge mi aljaba

Hay gente pidiendo bendición… pero no se han detenido a pensar qué están soltando al mundo. Porque la aljaba no es adorno… es lo que contiene tus flechas. Y las flechas… no se quedan contigo. - Salen. - Impactan. - Marcan destinos.

 

No todo lo que sale de nosotros está ungido.
Hay palabras que hieren, Decisiones sin dirección, Hijos sin formación espiritual, Propósitos sin cobertura de Dios,  Y aún así… esperamos resultados bendecidos.
- Pero Dios no unge lo improvisado… unge lo que se rinde.
 
Cuando tú dices: “Señor, unge mi aljaba…” (Salmos 127:5)
Estás diciendo:- No quiero lanzar nada sin tu dirección- No quiero formar sin tu presencia- No quiero enviar sin tu Espíritu.
Porque una flecha sin unción… puede perderse. Pero una flecha ungida… cumple propósito eterno.
No se trata de tener mucho… se trata de que todo lo que tienes esté consagrado.
 
Tu casa, Tus hijos, Tus decisiones, Tus palabras, Tu propósito
Antes de pedir que Dios bendiga lo que haces… pregúntate si ya le entregaste lo que eres. Porque no es la cantidad de flechas… es la unción sobre ellas.
“No todo lo que sale de mí debe salir… solo lo que ha sido ungido por Dios.”
Si hoy decides rendir tu vida a Dios… escribe: “Señor, unge mi aljaba.”
 
Publicación de Selah, pausa y reflexión

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.