El joven rico tenía todo… pero no pudo dejarlo para seguir a Jesús. (Mateo 19:22)
Israel salió de Egipto… pero Egipto nunca salió de su mente. (Éxodo 16:3)
Hace un tiempo alguien oraba por algo nuevo… pero seguía aferrado a lo viejo. Hábitos, relaciones, pensamientos… todo lo retenía por miedo. Y nada cambiaba. Hasta que entendió algo: No puedes abrazar lo nuevo si no sueltas lo anterior.
Porque Dios no llena manos ocupadas.
Si hoy sientes que estás estancado… pregúntate: ¿Qué es eso que aún no has soltado?
Porque lo que retienes por miedo… puede estar deteniendo lo que Dios quiere darte.
Y a veces el avance comienza con una decisión: dejar ir.