Sé lo que estás pensando: "¿Cómo puede un pastor decir eso? ¿No se supone que amemos a nuestra familia?" Claro que sí. Pero hay una diferencia ENORME entre amar a tu familia y hacer de tu familia tu dios.
Cuando tu familia es lo más importante, tu paz depende de cómo se comporten. Tu gozo depende de si están bien o mal. Tu identidad depende de si eres buen padre, buena madre, buen esposo, buena esposa. Y eventualmente, estarás frustrado. Porque tu familia no puede darte la plenitud que solo Dios puede dar.

Déjame contarte algo personal. Le dije a una de mis hijas hace unos días: "Mi amor, yo no soy un buen papá. Yo sé que me ves así, pero bueno no soy. Si vivieras en mi mente, vieras las batallas, los pensamientos, las luchas que tengo todos los días, entenderías que bueno no soy." "Pero hay UNA COSA que te asegura el papá que tienes: que tu papá ama tanto a Dios que trata de hacerlo mejor en TODO. No es por ti. Es porque amo tanto a Dios que quiero agradarle en todo lo que hago."
¿Por qué le digo esto?
Porque quiero que ella entienda que TODO lo que tiene —incluso el padre que tiene— se lo debe a Dios. No a la suerte. No a que escogió bien. A DIOS. Hay gente que no tiene el padre que ella tiene. Pero no es que yo sea mejor hombre. Es que yo tengo una diferencia: AMO A DIOS por encima de mi esposa, por encima de mi familia, por encima de todo.
Y precisamente PORQUE Dios es primero, mi familia recibe lo mejor de mí. Cuando Dios está en el centro, TODO lo demás encuentra su lugar correcto:
Amo mejor a mi esposa porque quiero agradar a Dios
Soy mejor padre porque quiero glorificar a Dios
Sirvo a mi familia porque sirvo primero a Dios
Pero si ellos son el centro, mi servicio se vuelve condicional: "Si te portas bien, te amo. Si me haces sentir bien, te sirvo." Eso es idolatría, no amor.
Entonces, ¿quieres ser mejor esposo/a? Ama más a Dios. ¿Quieres ser mejor padre/madre? Pon a Dios primero. ¿Quieres una familia fuerte? Asegúrate que Dios sea lo MÁS importante.
Pregúntate honestamente: Si tuvieras que elegir entre agradar a Dios o agradar a tu familia, ¿qué escogerías? Tu respuesta te dirá quién realmente está primero.
¿Cómo cambiaría tu familia si verdaderamente pusieras a Dios PRIMERO en lugar de ellos? No tengas miedo de ser honesto.
Pastor Otoniel Font


