La cruz nos da identidad y propósito

La cruz no solo representa el perdón de nuestros pecados, sino también el fin de una vieja manera de vivir. En ella, nuestra antigua naturaleza fue crucificada, y con la resurrección de Cristo nacimos a una nueva vida: una vida llena de sentido, de propósito y de dirección divina.
Antes de conocer a Cristo, nuestra identidad podía estar definida por nuestros errores, fracasos o por lo que otros decían de nosotros. Pero en la cruz, Jesús nos dio un nuevo nombre, una nueva historia y un nuevo destino. Allí, lo viejo quedó atrás, y comenzamos a caminar como hijos de Dios, amados, perdonados y escogidos para cumplir su voluntad.
 
Esta nueva identidad cambia nuestra perspectiva del mundo y de nosotros mismos. Ya no actuamos desde la culpa ni el miedo, sino desde la certeza del amor incondicional de Dios. Saber quiénes somos en Cristo nos libera del deseo de complacer a los hombres y nos impulsa a vivir para agradar a Aquel que nos salvó. 
 
Cada día se convierte en una oportunidad para reflejar el carácter de Cristo. Nuestras palabras, nuestras actitudes, nuestros sueños y decisiones cobran un nuevo significado: ya no se trata de lo que queremos alcanzar, sino de lo que Dios quiere realizar a través de nosotros. Vivir con propósito no es buscar grandeza personal, sino permitir que el poder de la resurrección se manifieste en lo cotidiano: en el trabajo, en la familia, en la manera de servir, en cómo amamos a los demás.
 
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2.20
 
Cuando comprendemos esta verdad, dejamos de vivir para sobrevivir y empezamos a vivir con sentido eterno. Somos portadores de la vida de Cristo, y cada paso que damos puede ser una expresión de su amor y su gracia.
 
Así, la cruz marca el final de la culpa, pero también el inicio de una misión: ser testigos vivos del poder transformador de Dios. La resurrección no solo nos levantó del pecado, sino que nos envió a levantar a otros.
 
CENTRO CRISTIANO PUERTA ABIERTA
Sáenz Peña-Chaco

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.