Tu fe debe ser completa

No hablamos de una fe parcial, que confía solo cuando le conviene o cuando todo va bien, sino una fe que se entrega totalmente, reconociendo que la vida entera depende del Señor. Tener una fe completa significa depositar en Dios cada aspecto de nuestra existencia: las decisiones, los sueños, los temores, las relaciones y el futuro.“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” Proverbios 3:5-6

A veces creemos tener fe, pero en realidad solo confiamos parcialmente. Confiamos en Dios para algunas cosas, pero nos apoyamos en nuestra propia prudencia para otras. Decimos que creemos en su poder, pero al mismo tiempo nos aferramos al control. Una fe completa, en cambio, reconoce la soberanía de Dios y descansa en su voluntad, aun cuando no entendamos el camino.

El apóstol Santiago advierte que el hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Esa inconstancia surge de una fe fragmentada, de un corazón dividido entre la confianza en Dios y la dependencia de sí mismo. El Señor no busca una fe a medias; desea que lo reconozcamos en todos nuestros caminos.


Una fe completa no se construye de la noche a la mañana. Es el resultado de caminar con Dios día tras día, aprendiendo a confiarle tanto lo pequeño como lo grande. Es la fe que se fortalece al recordar cómo el Señor ha sido fiel en el pasado, y que por esa misma fidelidad seguirá obrando en el futuro. Él no promete un camino sin dificultades, pero sí promete su presencia constante.

La fe completa no busca entenderlo todo, sino descansar en quien lo sabe todo. Es la fe que nos hace decir: “Señor, aunque no vea el resultado, confío en que tu voluntad es perfecta”. Esa entrega total no nos debilita, sino que nos fortalece, porque cuando nos rendimos por completo, Dios toma el control y obra más allá de nuestras capacidades.

ORACIÓN: Padre amado, enséñame a tener una fe completa en ti. Quita de mí toda duda, todo temor y toda autosuficiencia. Ayúdame a confiar en tus planes aun cuando no los entienda. Quiero depender de tu sabiduría y descansar en tus promesas. Hazme consciente de que sin ti nada puedo hacer, pero contigo todo es posible. Que mi fe no sea parcial, sino plena, firme y constante, para que en cada paso de mi vida tu nombre sea glorificado. Amén.

CENTRO CRISTIANO PUERTA ABIERTA
Sáenz Peña - Chaco

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.