Testimonio: Julián perdió un amor, pero recuperó Su presencia
Detalles
By Monica
Monica
El regreso después de perder a alguien que amaba, Julián no se alejó por pecado. Se alejó por dolor. Oró. Pidió. Rogó.Pero aun así… la llamada llegó. La noticia que nunca quiso escuchar.
Y algo dentro de él se rompió. No dejó de creer en Dios. Pero dejó de entenderlo.
Cada canción en la iglesia le dolía. Cada “Dios tiene el control” le parecía vacío. Cada oración le sonaba distante. Así que dejó de ir. No por rebeldía…por tristeza.
Pasaron meses.
Una tarde visitó el lugar donde solía caminar con esa persona. Se sentó solo, mirando el cielo, con preguntas que nadie podía responderle. Y dijo algo que llevaba guardando mucho tiempo: “Me duele… y no entiendo… pero no quiero vivir lejos de Ti por esto.” No fue una oración de fe gigante.
Fue una oración herida. Y ahí comprendió algo profundo: Dios no se ofende con tu dolor. No se asusta con tus preguntas. No se aleja cuando tú lloras.
A veces creemos que para volver necesitamos tener respuestas. Pero lo único que Dios pide… es honestidad.
Julián no recuperó a quien perdió. Pero recuperó la Presencia que nunca lo dejó. Entendió que el duelo no lo separaba de Dios… lo podía acercar más que nunca.
Porque cuando vuelves a Él en medio del dolor… no vuelves fuerte, vuelves sincero. Y quien regresa sincero…siempre encuentra consuelo.