José estaba solo, lejos de todo lo que conocía. Tentado constantemente… pero decidió honrar a DIOS antes que sus deseos. No negoció con el pecado. No jugó con el límite. ¡Huyó! Porque entendió que hay batallas que no se ganan resistiendo demasiado cerca… se ganan alejándose a tiempo. José prefirió perder comodidad antes que perder pureza. Y DIOS honró su fidelidad.




