Las estructuras peligrosas no nacen de un día para otro. Se forman cuando evitamos enfrentar lo que nos duele, cuando normalizamos el miedo, cuando justificamos actitudes que Dios desea sanar. Aparentemente seguimos adelante, pero internamente cargamos con pensamientos que nos debilitan espiritualmente. Estas estructuras se activan especialmente en tiempos de prueba.
David entendió que Dios ya lo sabía todo, pero aun así le pidió que lo examinara. No porque Dios necesitara información, sino porque David necesitaba conciencia. Exponerse a Dios es un acto de humildad y valentía. Significa permitir que Él saque a luz aquello que hemos escondido, incluso de nosotros mismos.

Dios no expone para avergonzar, sino para sanar.
Cuando una estructura peligrosa es revelada, comienza el proceso de restauración. Ignorarla solo prolonga el daño; reconocerla delante del Señor abre la puerta a la libertad. El Espíritu Santo nos guía con amor, mostrando lo que debe ser arrancado para que algo nuevo pueda ser edificado.
Hoy es un buen día para orar como David. Para detenernos y permitir que Dios revise nuestros pensamientos, motivaciones y reacciones.

ORACIÓN: Padre, me expongo delante de ti, muéstrame lo que no está bien en mi corazón. Quiero caminar en el camino eterno que Tú preparaste para mí. Te pido que sanes en mí lo que necesita ser sanado. Amén.
CENTRO CRISTIANO PUERTA ABIERTA
Sáenz Peña - Chaco


